Sitges y el Cau Ferrat –casa taller del pintor y escritor modernista Santiago Rusiñol- fue, cien años atrás, punto de encuentro de los intelectuales y artistas que, con el Modernismo, abrió Cataluña a las corrientes más innovadoras del momento y, a la vez, hicieron una de las aportaciones más originales y notables al arte universal.
En las calles de Sitges aun podemos encontrar el reflejo de la estética de ese momento.
El Cau Ferrat constituye una síntesis de aquel arte total que defendieron los modernistas: la pintura, la música, las artes decorativas y la literatura.
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